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El día a día

Permitimos que los días, las horas y los minutos pasen sin intentar hacer un alto en el camino, ya sea para descansar como se debe, para ver cómo estamos o inclusive para estar con nosotros mismos.

En la búsqueda de mi bienestar me di cuenta que esto me ocurría muy seguido; permitía que el día a día me consumiera a tal punto de sentirme agotada, frustrada, sin salida, vivía a veces como por inercia, con un aparente disfrute de la vida donde en realidad se aplicaba al refrán “¿Dónde va Vicente? Dónde va la gente”

Cuando hice ese alto (más por crisis que por voluntad) me di cuenta que, si bien no procrastinaba mis tareas profesionales, si lo estaba haciendo con mis sueños, todo lo supeditaba a un “plan de vida ideal” que no se estaba cumpliendo, amarrado a anhelos tan profundos en mi vida que realmente no dependen de mi, que no puedo forzar y que prácticamente me estaba obligando a cumplirlos para satisfacer.

Y así fue cómo un “No” en mi vida me llevó a un sitio oscuro del que creí que no iba salir, una respuesta hizo ver mi pasado y mi presente, me hizo entender que mi verdadera motivación eran mi familia y mis sueños, a mi familia gracias a Dios la tenía a mi lado siempre, sin embargo, mis sueños se estaban quedando en esa nube distante que cuando te subes en ella te llena de felicidad y cuando aterrizas la realidad es otra, otra que ya no me llenaba.

En este recorrido que ya lleva casi 6 meses, me he caído y levantado, dándome cuenta de que cumplir los sueños no es nada fácil, ha habido lágrimas con mil emociones inmersas, he aprendido que nada es seguro y que nada de lo que planeas se cumple en tus tiempos, también que en ese camino pueden aparecer abismos como las necesidades de dinero, sustento, reconocimiento, etc., que hacen que poco a poco vuelvas al sistema y te dejes sumergir por él, en mi caso esta vez, con la diferencia que tengo tan claro hacia donde quiero ir, que los altos en el camino son más frecuentes y me permiten decir “Esto no es lo que quiero” y afirmarme en el “Soy capaz de hacer tangible mi propósito de vida”.

Así que te invito a preguntarte ¿hoy estás donde quieres estar?, si dudas de tu respuesta, la que sea, realiza ese alto, piensa en ti y en tu bienestar, sobre todo, si tu anhelo más que nada en el mundo es realizar tu propósito de vida.

Cuéntame que opinas y si necesitas alguna asesoría; conversemos…