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Imagen y libertad

Esta semana me fui de viaje y en el saque tres conclusiones a partir de diferentes vivencias que fueron necesarias para disfrutar de mi como lo hago hoy – hice una pequeña catarsis-, entre ellas explorar y vivir de una manera tan libre mi ser e imagen,  hoy te las quiero compartir pero antes de seguir recuerda que “vales mucho y ningún comentario y prejuicio social te define, aunque te hiera”.

Para iniciar quiero decirte que mires tu sombra y para que todo pase es necesario reconocerte, miro hacia atrás y recuerdo cuantos tratamientos y dietas hice para verme perfecta, no subir un gramo y esconder mi celulitis, en ese momento me sentía feliz, pero por dentro cargaba con la obligación de tener que verme bien a mis ojos y obviamente a los ojos de los demás, porque sino “no me iban a aceptar” “no podría trabajar en eventos como modelo” “como iba a permitir verme así”.

En este punto fue necesario reconocerme y empezar a dejar de lado una a una mis exigencias, pensarás pero era la gente, y puede que si, pero sólo una parte, pues era yo quien exigía perfección en mi, era yo quien sé obligaba a cumplir un estereotipo, era yo quien 

cedía a la opinión de los demás, era yo quien se creyó la mentira del pelo liso, largo y negro, piernas tersas y sin celulitis, piel sin manchas ni imperfecciones, actitud pedante porque me hacía sentir superior; reconocí que todo era una mentira que había creado en mi cabeza para sentirme mejor hacia el rechazo de que recibí niña.

Ahí, me di cuenta que con cada lagrima sanamos una herida, no te reproches, recorde como me presionaba y necesitaba la aprobación de los demás, mi meta social “ser popular” y que dijeran “estas muy linda” ufff!!! una meta difícil de cumplir cuando no me amaba, me rechazaba a mi misma, no me veía linda y me maltrataba verbalmente por no ser “como las demás”, ahí lloraba y me reprochaba cada parte de mi cuerpo, de mi ser, de mi ingenuidad.

Al comprender y sanar, cada nueva lagrima se convirtió en mi cura y mi reflexión, y ello lo entendí en situaciones específicas como dejar de ser “Fit” porque simplemente amo la comer de todo -sin excesos- y no debía cohibirme de algo que disfruto tanto, también, cuando empecé a dejar mi pelo natural, lloré horas el primer día, ese paso me obligó a enfrentar mi pasado de “patito feo” un pasado que dolía mucho y aun duele.

En ese momento supe que conocerme me hace libre, estos fragmentos de mi historia de vida y aceptación que te cuento me hicieron libre, y cada día que siento una herida que debo sanar soy más libre, sé que a lo que más le tememos es a mirarnos a los ojos con sinceridad, enfrentar esa verdad y quitarnos esa máscara, estar frente a frente con nuestro yo, con miedos, con recuerdos de dolor y saber cuánto cedimos y nos mentimos por complacer o se parte de…

Eso duele, duele mucho y sabes, vale cada lagrima, así, sin reproches, solo reconociéndote y siendo libre, de una amiga hace unas semanas escuche “somos como una cebolla y cada día vamos quitando una capita” pues  cada que te enfrentas con tu yo real vas sanando, puedes continuar con temores -es normal-, pero siempre mucho más fiel a ti y a quien quieres ser.

Y por último si lo necesitas, ir a terapia es la mejor opción, cuando empecé a descubrir mis dolores, empecé a sentirme poco, más de lo que creía, buscaba una explicación y no la encontraba, y sí, la respuesta esta en ti, pero a veces solas no podemos descubrirlo y para ello existen los terapeutas. -en mi caso tuve coaching de vida y psicólogo-

Después de contarte parte de mi pasado y su transformación, cuando me preguntan ¿Que tiene que ver la imagen con libertad? Yo digo mucho, vas dejando de ser esclava de la vanidad, de los estereotipos, del consumismo y empiezas a hacer todo por ti y con convicción, el arreglo personal tiene otro sentido, ir al spa es un acto de amor para ti, tus creencias son más reales, trabajas tus máscaras para conocerte no para afianzarlas más, caminas libre, sin excusas, sin cadenas, vistes para ti y como siempre imaginaste, aprendes a discernir y filtras los comentarios, eres mucho más empatica contigo, te ves diferente, te respetas y así mismo lo proyectas.

Pero ojo, puede ser un arma de doble filo, el ego y su egoísmo pueden salir a la luz con la máscara de “lo hago por mi y me pongo en primer lugar”, sin embargo, entre más conectada estes contigo tendrás la capacidad de reconocerte y saber cuando ese auto cuidado se convierte en vanidad.

Espero que esta historia te pueda servir un poco, que hoy camines más hacia tu libertad personal conectada con tu convicción, y que empieces a abrazar tu historia que te ha traído hasta dónde estás hoy.

Con amor, Yessi.

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